No estoy aquí solo para guiar.
Estoy aquí para activar.
Este trabajo no comenzó como un método.
Comenzó en momentos donde podía sentir algo más profundo en las personas—incluso cuando ellas mismas no podían verlo.
En un refugio para mujeres.
En salas corporativas.
En conversaciones donde la estrategia no era el verdadero problema.
Las personas llegaban sintiéndose estancadas... inciertas, desconectadas, buscando—
y a través de la presencia, de la conversación, algo comenzaba a transformarse.
Llegaba la claridad. Se abría la creatividad. Una energía diferente fluía a través de ellas.
No porque se les añadiera algo—
sino porque algo dentro de ellas fue activado.
Y con el tiempo, me di cuenta—
no solo estaba guiando a las personas.
Estaba activando lo que ya estaba dentro de ellas.